El incendio milenarista
Logroño, octubre 2008
Primera edición
ISBN 978-84-936367-2-2
396 págs., 14x21 cms.
Encuadernación: rústica con solapas
PVP: 22,00€
Precio web: 20,90€

El incendio milenarista

Aquí tenemos, por fin, el primer intento de elucidar las experiencias milenaristas de inspiración cristiana que, además de dar fe de la diversidad y la consistencia de dichos movimientos, denuncia sin piedad los prejuicios que hasta el día de hoy han empañado su sentido.

Las revueltas milenaristas, enterradas durante mucho tiempo en el olvido, ejercen en nuestra época una fascinación sobre diferentes especialidades intelectuales -la historia, la sociología, la antropología e incluso la literatura-que, sin embargo, no está exenta de cierto rechazo. Los autores se proponen hacer justicia a la modernidad de las aspiraciones milenaristas -compendio de la experiencia de toda la humanidad-, desde los "tumultos" y "temores" que agitaron ciudades y pueblos a finales de la Edad Media a los movimientos que surgieron en los siglos XIX y XX en territorios que la lógica del Estado y del dinero aun no había colonizado. Una experiencia que el racionalismo positivista y el materialismo vulgar, compañeros de viaje inseparables del espíritu político, ocultan sistemáticamente desde hace siglos. Los milenaristas quisieron realizar el sueño más antiguo de la humanidad: la Edad de Oro, mil años de libertad total. Una aspiración que sigue tan vigente hoy como ayer.

Los autores, nacidos en Francia en el ecuador del siglo XX, han animado algunos de los momentos y lugares más destacados de la crítica social contemporánea, en los que impulsaron el debate sobre las cuestiones esenciales de nuestro tiempo (la domesticación industrial, la miseria política, la violencia y el aislamiento en la vida cotidiana, el despotismo del dinero, etc.), siempre desde una perspectiva opuesta a la para-crítica espectacular.

La huída enloquecida del mundo por los caminos de Compostela, el refugio en la oración, el asilo de la Iglesia o el remanso de paz de la vida monástica no fueron, por fortuna, los únicos impulsos de los hombres de la Edad Media en pos de la salvación eterna. A muchos de ellos los arrastró otra corriente, igual de poderosa: la del milenarismo, el sueño del milenio, mil años de felicidad, que era tanto como decir la eternidad instaurada en la Tierra, o más bien restaurada.

A diferencia de sus contemporáneos, los milenaristas no confundieron sus sueños con la realidad; intentaron hacerlos realidad, que es algo muy distinto y mucho más espiritual. En vez de por la vil resignación, optaron por el rechazo, la insurrección, la revolución.

Las aspiraciones milenaristas tienen su punto de partida en el Apocalipsis, que anuncia una novedad decisiva: la Jerusalén Celeste descenderá sobre la Tierra. El mito se carga de sueños revolucionarios; mejor aún, los sueños revolucionarios son portadores del mito milenarista. […]

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