Alfonso Sastre

Alfonso Sastre

Desde su primera obra hasta principios de los años 60 Sastre apostó por un teatro realista, capaz de intervenir en la transformación de la sociedad aunque trufado de elementos distanciadores (Brecht) que le permitieran tanto “decir las cosas” (Sastre decidió quedarse en España bajo la Dictadura de Franco y enfrentarse a ella desde dentro) como salvar su obra de la censura. Ese doble fin le hicieron situar a muchas de sus obras en países extranjeros o acudir a mitos clásicos, lo que en cierto modo dificultaba la relación con el público. Tampoco facilitaba esa empatía el que se tratara de obras muy estructuradas, serias, que economizaban elementos, tragedias puras. Desde Escuadra hacia la muerte hasta Oficio de tinieblas quizás habría que plantearse el teatro de Sastre no en términos de su éxito o de su falta de éxito, sino como un ejemplo del escritor en tiempos de cólera dictatorial. A partir de los años 60 Sastre quiso romper esa frialdad distanciadora y la estructura cuaresmática de su teatro anterior y proponer una reflexión, ceder la palabra y buscar una forma nueva más allá del “realismo socialista” burocratizado, del existencialismo, del nihilismo, y por supuesto, del “arte por el arte”. Nace así la tragedia compleja. Puesto que la tragedia pura es ineficaz, el esperpento grotesco insuficiente y el didactismo antitrágico brechtiano excesivamente distanciador, Sastre propone una nueva forma, la tragedia compleja, que es donde se inscriben algunas de sus mejores obras.

Alfonso Sastre es un autor muy prolijo y plurifacético. Dramaturgo, ensayista, poeta, guionista, autor de novelas, cuentos, y miles de artículos, a pesar de su vida azarosa y haber padecido cárcel, exilio, persecución política, veto institucional y un absoluto ninguneo mediático, su obra sigue ahí, esperando ser descubierta. La obra de Sastre es honesta, y responde a las inquietudes de un alma inquieta, rebelde, inconformista, experimental. Y plantea muchas preguntas. como hacen los autores clásicos. Sastre puede gustar o no, pero él siempre dice que no hizo las obras “para que gustaran” (aunque si gustan mucho mejor) sino porque ama el teatro y ve en él la potencia experimental y arrolladora que podría cambiar algunas cosas de este mundo.

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[Foto de Eva Sastre]