Dani es un cuarentañero que podría pasar por un hombre corriente si no fuera por una particularidad que lo distingue: no tiene —ni nunca ha tenido— teléfono móvil. Una postura resistente que es clave en la construcción de su identidad, aunque la existencia a contracorriente nunca es fácil.
El hombre sin móvil nos recuerda que a menudo nos embarcamos en batallas simbólicas ante la imposibilidad de librar luchas reales, que las expectativas pueden acabar convertidas en souvenirs y que en algún punto de la vida adulta hay una rotonda.
Acompañen a El hombre sin móvil a través de una realidad tozuda que Dioni Porta retrata con el estilo ligero y personal que ya nos mostró en Empujar el sol.
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De su anterior novela se ha dicho:
«He leído la novela de Dioni Porta y puedo prometerles que te ríes. A ratos también te espantas y te hace pensar. Pero sobre todo te ríes, y eso es algo que no pasa todos los días. A veces no pasa ni dos veces al año». —Gonzalo Torné
«Irónica y sorpresiva. La edad y lo que somos; la fuerza de la vida en una ciudad íntima que el lector querrá habitar». —Mercè Ibarz