«Durante mucho tiempo, el secuestro de Di Stéfano, el jugador más grande de todos los tiempos, merecía un buen libro. Un gran relato. Lo tiene usted en sus manos. Puede que haya momentos en los que crea que es una novela. No. Es el fruto de un trabajo extraordinario de Jimeno José Hernández Droulers, una obra a la altura de don Alfredo». —Del prólogo de Miguel Ángel Lara (diario Marca)
En agosto de 1963 dos hombres se presentaron en el Hotel Potomac de Caracas, en el que se alojaba el Real Madrid, se identificaron como policías y le pidieron a Alfredo Di Stéfano que los acompañara a comisaría para tomarle declaración por un asunto de drogas. Purita, peluquera del hotel, los vio salir y, sintiendo que algo raro pasaba, llamó a su marido, el periodista Lázaro Candal. Horas después reventó la noticia en la prensa española: Di Stéfano había sido secuestrado por las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.
Comenzó en ese instante una trama insólita en la que se vieron envueltos no solo el futbolista y sus secuestradores, sino directivos, embajadores, ministros y hasta los máximos mandatarios de Venezuela y España: Rómulo Betancourt y Francisco Franco.
El secuestro de Di Stéfano es el relato de esos días de cautiverio y de la cicatriz que dejaron en la vida posterior del astro argentino, pero es también la historia de su secuestrador, Paúl del Río, que se convirtió en un reconocido artista y vivió en Venezuela el auge y caída del proceso revolucionario.
Una crónica que se desarrolla sobre un paisaje político y otro futbolístico: la Venezuela de Hugo Chávez y el esplendor del Real Madrid.