«Cuánto, para qué y cómo recordar; cuánto, para qué y cómo olvidar».
Se había levantado temprano aquella mañana y el viaje se le empezaba a hacer largo. Sentía los ojos quemados y, en lo que es una exacta definición de la palabra autorretrato, el retrovisor mostraba que el tiempo seguía cincelando las arrugas en los bordes de sus ojos. Estaba cansada. Empezaba a estar siempre cansada.
Una narradora que ha cumplido los cincuenta. Dos paisajes —el de trigo y el de musgo— a los que está inevitablemente unida. La ciudad torrencial con el mar y la ría peleando por su espacio. Un viaje a la casa familiar que aviva la memoria.
El recuerdo del presente y la interpelación a la memoria impregnan este libro de Anari Alberdi Santesteban.