«Cuánto, para qué y cómo recordar; cuánto, para qué y cómo olvidar».
Se había levantado temprano aquella mañana y el viaje se le empezaba a hacer largo. Sentía los ojos quemados y, en lo que es una exacta definición de la palabra autorretrato, el retrovisor mostraba que el tiempo seguía cincelando las arrugas en los bordes de sus ojos. Estaba cansada. Empezaba a estar siempre cansada.
«Una mirada que alumbra los entresijos de un país que existe gracias a la vida que construyen las mujeres». —Brenda Navarro
«Tal vez nadie entienda a México —sus mujeres, la gente de a pie, sus soldados, sus tristezas, la infinita resistencia de su gente— como la narradora y periodista Daniela Rea. Mezclando entrevistas, investigación y su experiencia personal, aquí aparecen la maternidad y la comunidad que se hace cargo del cuidado en toda su complejidad, y en toda su ternura también. Cada palabra suya atraviesa el cuerpo y cala directamente en los huesos. Así de poderosa es su palabra; así de entera su visión». —Cristina Rivera Garza
Cuidar nos conserva, nos sostiene y nos reúne, pero también nos arrasa y nos agota. En Fruto, las contradicciones del cuidado se abordan a partir de catorce voces que se van trenzando para construir un libro transgeneracional que explora una obviedad poco reconocida: las historias de crianza no se reducen a las madres, sino que nos involucran a todas. No todas somos madres, pero todas hemos cuidado y hemos sido cuidadas. Cuando las labores interminables de la maternidad arrinconaron a Daniela Rea Gómez en un espacio oscuro, hizo lo que mejor sabe hacer, periodismo.
«Cuando nació mi primera hija me sentí asolada, pese a estar acompañada por mi madre, mis hermanas, mi compañero y mis amigas. La crianza me arrinconó en un espacio oscuro mientras el mundo exterior me exigía reivindicar quién soy como periodista. Para entender mi nueva circunstancia hice lo que sé hacer: periodismo. ¿Cómo interpreto el mundo? A través de las experiencias de otras personas, de escucharlas y entender cómo su propia historia va encontrando un lugar y un sentido en el mundo que viven. Escuchar a otras, para escucharme a mí misma y encontrar lo común.
Así que en medio de ese asolamiento comencé a buscar a otras mujeres que maternaban para entrevistarlas. Escucharlas me hizo pensar en cómo yo fui maternada y eso me llevó a entrevistar a mi mamá. Pronto, me di cuenta de una obviedad: que las historias de cuidados no se reducen a las madres, sino que nos involucran a todas. Este no es un libro de maternidad, es un libro sobre los cuidados que nace bajo la premisa de que no todas somos madres, pero todas hemos cuidado».
Daniela Rea Gómez (Irapuato, 1982) es periodista y autora de los libros Nadie les pidió perdón. Historias de impunidad y resistencia (2015) y La Tropa. Por qué mata un soldado (2019). Asimismo, es editora del libro Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra (2020) y directora del documental No sucumbió la eternidad. Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo 2018, el Premio Gabo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (colectivo) en los años 2017, 2019 y 2022 y el Premio Alemán de Periodismo 2021, entre otros.
Fragmento del prólogo de Xabi Puerta incluido en el libro:
(...)
Es un libro excepcional de relatos fantásticos que ya figuran en todas las antologías del género. Ha sido editado por varias casas editoriales, pero hasta hoy estaba agotado. En los años 60 surgió, inopinadamente, esta «flor del mal», llena de un humor que adquiere nuevos matices y tonalidades con el tiempo. El lector se lo pasa muy bien en este clima de jocundo terror, entre vampiros, momias y licántropos, y extraños fenómenos que suceden en su vecindad más reconocible y cotidiana.
«A falta de una “poética compartida”, lo que une a los laristas es, para mi gusto, algo mucho más sustancial: el amor por la poesía, la amistad inquebrantable, la pujante alegría juvenil que han sabido transmitir en cada uno de sus proyectos y en todas sus apariciones públicas, y que han convertido a un nutrido grupo de conciudadanos, entre los que es un honor contarse, en apasionados devotos de sus creaciones, de sus actividades y de esa ejemplar pasión por la literatura que los ilumina». —Alfonso Martínez Galilea
Eduard A. Constantin, Manuel Sancha, Anastasiia Pokrovskaia, Iñigo Mesonada, Aleksandra Ziółkowska, Diego Soto, Nahia Font, Coke Martínez y Nicolás S. Sancha, poetas nacidos, la mayoría de ellos, en el siglo XXI —en España, Rumanía, Polonia o Rusia—, se encontraron en Logroño y crearon Lares, fanzine con el que comparten su gozosa afición por la poesía.
Vicent Andrés Estellés es el poeta secreto de la memoria. Tal vez el mejor enviado especial a aquel país de miedo, hambre y luto que fue la posguerra española.
Vicent Andrés Estellés (Burjassot, 1924 - València, 1993) venía de una humilde familia de panaderos, pero él fue un obrero de la palabra. De la palabra viva y amarga, amorosa y alegre. Un periodista con una superdotada capacidad de observación. Un poeta hecho de memoria y anhelos con un interés inusitado por todo lo cotidiano, lo mínimo, lo infraordinario. Amordazado por una dictadura que primero prohibía y luego arrinconaba su lengua de escritura —el valenciano—, Estellés escribió cinco mil páginas de versos recogidos ahora en trece tomos de obra completa.
Hubo un tiempo, no tan lejano, en el que la muerte estaba muy presente en nuestra sociedad. Lo impregnaba todo. Se podía sentir, ver, oler, tocar. Y el ritual que la acompañaba era toda una celebración. Vista con los ojos que nos presta Azcona, y sin quitarle la parte trágica, se trataba de una celebración muy cómica.