Don René está desesperado y a punto de abandonarlo todo. Se quiere morir. Su hijo acaba de nacer en Logroño y eso atrae sobre él todas las desgracias del universo. Por culpa de su lugar de nacimiento, el niño no podrá ser torero. Pero ¿por qué esta criatura no podría haber nacido en Sevilla o alrededores?
Así comienza Cuando el toro se llama Felipe, y a partir de ahí el disparate es de aúpa. Esta fábula taurómaca es una de las primeras narraciones largas de Azcona y, hasta la fecha, no se había vuelto a reeditar.
«Pablo Álvarez Almagro es uno de los secretos mejor guardados de su generación». —Jordi Costa
Un adolescente, una mujer y un violador de menores, típico triángulo endemoniado. ¿Qué pasa si necesitas veinte mil euros para evitar tu desahucio y alguien te los ofrece a cambio de hacer algo ilegal? ¿Y si ese «algo» es, nada menos, matar a alguien? Romeo, un crío de trece años, debe vengar a su hermana Erlinda, y para ello contrata a la peculiar narradora de esta historia.
Niños insufribles los ha habido siempre, pero los que produjo el nacionalcatolicismo en España fueron de aúpa. Con el repelente niño Vicente, Rafael Azcona inmortalizó los rasgos de la personalidad de tan desquiciantes almas. ¡Menos mal que contamos con su hermana, la díscola Pepita, para contrarrestarlo!
Desde el momento de su aparición —se trata del primer libro publicado por Azcona—, el éxito de esta fábula sin animales fue fulminante, y el personaje, que devino universal, aún forma parte hoy del imaginario de nuestro país.
El presente catálogo recoge las piezas principales de la Exposición CINE, TEATRO Y VARIEDADES. Arnedo (1923-1976). Colección Demetrio Garrido Muro, producida por la Asociación de Vanguardias Arnedanas ABORIGEN. El reclamo de “Cine, Teatro y Variedades” (o Varietés) se convirtió durante casi un siglo en la máxima atracción —junto a los festivales deportivos o taurinos— del ocio local en toda España. También en Arnedo.



«A medida que avanza, nuestro historiador aficionado contribuye a esbozar, paso a paso, una forma de relacionarse, de reflexionar y de actuar propias de la crítica social de los años treinta, cuando abundaba un intenso deseo de emancipación del capitalismo». —Del prólogo de Myrtille Gonzalbo
«Imagino varias lecturas (y lectores) posibles de este libro. Los amantes de la historia de la Guerra Civil pueden disfrutar de la reconstrucción rigurosa del encuentro, a la vez brevísimo e imperecedero, cargado de consecuencias, entre Simone Weil y la Columna Durruti. Los amantes de la filósofa francesa pueden saborear —por primera vez en muchos casos— los detalles de su viaje a España, los antecedentes que lo hicieron posible, los personajes con los que se cruzó, los paisajes que atravesó, las escenas que vivió y la idea que se hizo de ellas.
En mi caso, deleitándome también con estas dos primeras lecturas, con el inmenso trabajo histórico-detectivesco de Xavier Artigas, me he dejado guiar por una tercera: la pregunta por el valor político del viaje de Simone Weil. ¿Qué busca Simone Weil en España?». —Del epílogo de Amador Fernández-Savater
Este libro aborda la figura de la filósofa francesa Simone Weil en su dimensión política, desmantelando el mito que ha dominado la proyección de su pensamiento durante décadas, y que describe a Weil como una pensadora trascendente y apolítica. Una rigurosa investigación histórica reconstruye la breve pero intensa participación de Weil en la Guerra Civil española y ofrece una nueva perspectiva que reivindica el compromiso revolucionario de la filósofa.
Xavier Artigas (Sabadell, 1980) es licenciado en Sociología por la Universität Münster (Alemania) y completó su formación con el Máster en Documental de Creación de la Universitat Pompeu Fabra.
Tras cien años en coma, un ciudadano vienés despierta en 2025 en un mundo que nada tiene que ver con el que conoció en su día. La guerra ya no existe, las fronteras han sido suprimidas y los países del viejo continente forman los Estados Unidos de Europa. Su institución más importante es el Ministerio de la Amistad Universal, que estrecha lazos con las naciones de los demás continentes. Los ciudadanos trabajan seis horas al día y aprovechan el resto del tiempo para formarse, para cultivar la educación física o para alimentar su cultura espiritual.