«Durante mucho tiempo, el secuestro de Di Stéfano, el jugador más grande de todos los tiempos, merecía un buen libro. Un gran relato. Lo tiene usted en sus manos. Puede que haya momentos en los que crea que es una novela. No. Es el fruto de un trabajo extraordinario de Jimeno José Hernández Droulers, una obra a la altura de don Alfredo». —Del prólogo de Miguel Ángel Lara (diario Marca)
En agosto de 1963 dos hombres se presentaron en el Hotel Potomac de Caracas, en el que se alojaba el Real Madrid, se identificaron como policías y le pidieron a Alfredo Di Stéfano que los acompañara a comisaría para tomarle declaración por un asunto de drogas. Purita, peluquera del hotel, los vio salir y, sintiendo que algo raro pasaba, llamó a su marido, el periodista Lázaro Candal. Horas después reventó la noticia en la prensa española: Di Stéfano había sido secuestrado por las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional.
Jimeno José Hernández Droulers (1981) es abogado, investigador, columnista de El Universal y autor del libro El crimen de Miraflores: crónica sobre el asesinato de Juan Crisóstomo Gómez. Publica quincenalmente en guayoyoenletras.net.
El problema de la vivienda en España. El eterno problema de la vivienda en España, pero visto por Azcona.
A finales de octubre de 2024 se produjo uno de los episodios de inundaciones más extremo de las últimas décadas en la península ibérica, asociado a un fenómeno meteorológico conocido como DANA. Estas inundaciones fueron devastadoras en diferentes territorios del este peninsular, especialmente en la provincia de València, y provocaron la muerte de más de doscientas personas, así como incalculables daños económicos.

Joserra Díez (Bilbao, 1970)

Rubén Ladrera Fernández (Nájera, La Rioja, 1980)

Licenciado y doctor en Economía por la Universitat de València. Realizó sus estudios de doctorado en la universidad de Magúncia (1982-86) y disfrutó de una estancia post-doc en el Istituto Universitario di Architettura di Venezia (1990-91).
«El alma se oscurece es una novela de una belleza extraña y luminosa, con una prosa exquisita que envuelve, arrastra y mece». —Elena Correa
Esta pequeña novela esconde una gran pasión. La de una mujer cuya vida cotidiana va siendo devastada por turbulencias sentimentales. Sumergida en el pozo de la enfermedad mental, la medicación va disolviendo su historia de amor en el olvido.
Cuando no nos resignamos al olvido, escribir abre una cicatriz en la memoria. La obra entonces se hace para mantener algo, o a alguien, vivo. Para seguir teniendo aquello que perdimos. Respiran por esa herida el amor, el dolor, la locura y la muerte. Una vida, sus añicos, poco más somos que esos puñaditos de recuerdos.
«Cuánto, para qué y cómo recordar; cuánto, para qué y cómo olvidar».
Se había levantado temprano aquella mañana y el viaje se le empezaba a hacer largo. Sentía los ojos quemados y, en lo que es una exacta definición de la palabra autorretrato, el retrovisor mostraba que el tiempo seguía cincelando las arrugas en los bordes de sus ojos. Estaba cansada. Empezaba a estar siempre cansada.
«Una mirada que alumbra los entresijos de un país que existe gracias a la vida que construyen las mujeres». —Brenda Navarro
«Tal vez nadie entienda a México —sus mujeres, la gente de a pie, sus soldados, sus tristezas, la infinita resistencia de su gente— como la narradora y periodista Daniela Rea. Mezclando entrevistas, investigación y su experiencia personal, aquí aparecen la maternidad y la comunidad que se hace cargo del cuidado en toda su complejidad, y en toda su ternura también. Cada palabra suya atraviesa el cuerpo y cala directamente en los huesos. Así de poderosa es su palabra; así de entera su visión». —Cristina Rivera Garza
Cuidar nos conserva, nos sostiene y nos reúne, pero también nos arrasa y nos agota. En Fruto, las contradicciones del cuidado se abordan a partir de catorce voces que se van trenzando para construir un libro transgeneracional que explora una obviedad poco reconocida: las historias de crianza no se reducen a las madres, sino que nos involucran a todas. No todas somos madres, pero todas hemos cuidado y hemos sido cuidadas. Cuando las labores interminables de la maternidad arrinconaron a Daniela Rea Gómez en un espacio oscuro, hizo lo que mejor sabe hacer, periodismo.
«Cuando nació mi primera hija me sentí asolada, pese a estar acompañada por mi madre, mis hermanas, mi compañero y mis amigas. La crianza me arrinconó en un espacio oscuro mientras el mundo exterior me exigía reivindicar quién soy como periodista. Para entender mi nueva circunstancia hice lo que sé hacer: periodismo. ¿Cómo interpreto el mundo? A través de las experiencias de otras personas, de escucharlas y entender cómo su propia historia va encontrando un lugar y un sentido en el mundo que viven. Escuchar a otras, para escucharme a mí misma y encontrar lo común.
Así que en medio de ese asolamiento comencé a buscar a otras mujeres que maternaban para entrevistarlas. Escucharlas me hizo pensar en cómo yo fui maternada y eso me llevó a entrevistar a mi mamá. Pronto, me di cuenta de una obviedad: que las historias de cuidados no se reducen a las madres, sino que nos involucran a todas. Este no es un libro de maternidad, es un libro sobre los cuidados que nace bajo la premisa de que no todas somos madres, pero todas hemos cuidado».