«A falta de una “poética compartida”, lo que une a los laristas es, para mi gusto, algo mucho más sustancial: el amor por la poesía, la amistad inquebrantable, la pujante alegría juvenil que han sabido transmitir en cada uno de sus proyectos y en todas sus apariciones públicas, y que han convertido a un nutrido grupo de conciudadanos, entre los que es un honor contarse, en apasionados devotos de sus creaciones, de sus actividades y de esa ejemplar pasión por la literatura que los ilumina». —Alfonso Martínez Galilea
Eduard A. Constantin, Manuel Sancha, Anastasiia Pokrovskaia, Iñigo Mesonada, Aleksandra Ziółkowska, Diego Soto, Nahia Font, Coke Martínez y Nicolás S. Sancha, poetas nacidos, la mayoría de ellos, en el siglo XXI —en España, Rumanía, Polonia o Rusia—, se encontraron en Logroño y crearon Lares, fanzine con el que comparten su gozosa afición por la poesía.
Vicent Andrés Estellés es el poeta secreto de la memoria. Tal vez el mejor enviado especial a aquel país de miedo, hambre y luto que fue la posguerra española.
Vicent Andrés Estellés (Burjassot, 1924 - València, 1993) venía de una humilde familia de panaderos, pero él fue un obrero de la palabra. De la palabra viva y amarga, amorosa y alegre. Un periodista con una superdotada capacidad de observación. Un poeta hecho de memoria y anhelos con un interés inusitado por todo lo cotidiano, lo mínimo, lo infraordinario. Amordazado por una dictadura que primero prohibía y luego arrinconaba su lengua de escritura —el valenciano—, Estellés escribió cinco mil páginas de versos recogidos ahora en trece tomos de obra completa.
La muerte en España. La muerte como tema, como idea, como ritual. Un clásico de nuestra literatura.
Tras quedar huérfano de madre, Moisés vive con su padre y su hermana Luzia en Tapera do Paraguaçu, una aldea cuyas tierras son propiedad de la Iglesia, que posee allí un monasterio desde el siglo XVII. Todos los hermanos se han marchado en busca de una vida mejor, pero Luzia se ve obligada a quedarse para cuidar de su padre y del niño.
Elisa tiene quince años y no puede llorar. Elisa tiene una hermana, Inés, tres años mayor, a quien no ha visto desde que tenía doce. Elisa está escribiendo su historia para encontrar una manera de hablar con Inés, de mostrarle quién es, qué ha pasado; pero también para encontrar una manera de contarse a sí misma la historia de su vida.
«Por eso también necesito contar esta historia. Porque Jorge y Ana me enseñaron algo cierto: el amor, si lo hay, es sentir que alguien va a tomarte de la mano y no le va a importar el mundo. El amor también es sentir que alguien va a cuidarte mientras te quedas dormido. Y yo no sé si tengo un lugar, pero si lo tengo, debe estar allá, cerca de ellos.
A veces hay lugares que se sienten propios, como las manos de Ana alrededor de mi cuello si se queda dormida, y ese es el único hogar que hay que cuidar y defender. El único que siempre está verdaderamente en riesgo».
Majo Delgadillo (Guadalajara, Jal., 1991) escribe sobre cuerpos, memoria, cultura pop, y sobre cómo estos ámbitos se entrecruzan. Es graduada del mfa in Creative Writing de la Universidad de California en San Diego y del programa de PhD in Creative Writing in Spanish en la Universidad de Houston. Ha publicado la pieza digital machine3. xyz y el libro de cuentos Lullabies for the End of the World (Bakstenen Huis, 2021), así como la traducción al español de este último: Canciones de cuna para el fin del mundo (Editorial Paraíso Perdido, 2022).
Un hombre mayor.
Un hombre mayor, de campo.
Un hombre mayor, de campo, hablándonos de sexo.
Un hombre mayor, de campo, hablándonos de sexo y reflexionando sobre las dificultades de ser hombre.
Un hombre que siente la extrañeza del lenguaje, que no alcanza a decir lo que quiere decir, que apenas logra señalar lo que duele.
«Hay libros que atrapan, libros que enseñan y libros que asombran. Este relato vertiginoso, endiabladamente bien contado, lo consigue todo a la vez. Un vibrante “road trip” por la trastienda de la violencia y el sucio dinero. La Europa más siniestra y la peor cara de América emergen en esta historia digna del “New Yorker”». —Paco Cerdà
Al boliviano Roberto Suárez, uno de los protagonistas de esta historia, Pablo Escobar lo llamaba don Roberto. Fue un maestro para él. A Escobar, en cambio, Suárez lo apodó pelícano, burlándose de su papada.
Esta historia es la génesis de todas las historias de grandes narcotraficantes. Y la más desconocida.
«¿La lucha contra el comunismo había llevado a la CIA a asociarse con los narcotraficantes y a utilizar —el fin justifica los medios— la cocaína para sus intereses? ¿Fue Bolivia aquel 17 de julio de 1980 el ensayo general de las operaciones encubiertas que se llevarían a cabo en los siguientes años y que acabaron explotando públicamente con el escándalo Irán-Contra?».
Christian Bergmann es un periodista de investigación alemán galardonado con múltiples premios. Entre ellos, por sus publicaciones sobre ataques terroristas de extrema derecha, el uso indebido de datos o los delitos de cuello blanco multimillonarios. De 2007 a 2017 trabajó como periodista de investigación independiente, principalmente para la primera cadena de televisión alemana ARD, pero también para Spiegel, Stern, Zeit, Sky o BBC.