Selección, traducción, prólogo, cronología y notas de Alejandro Lapetra.
«De Peter mismo debes hacer lo que quieras. Quizá fue un niño que murió de pequeño, y así es como el autor entrevió sus posteriores aventuras. O quizá fue un niño que nunca nació; un niño que algunas personas deseaban pero que nunca llegó. Puede que esas personas lo oigan en la ventana con más claridad que los otros niños, pero que sea muy escurridizo. Como dice de sí mismo: “Soy la juventud, soy la alegría, soy un pajarito que acaba de romper el huevo”. Y eso es lo que quiere ser por siempre jamás. […] A Wendy podemos tomarla en nuestros brazos y estrecharla; pero intenta tocar a Peter y descubrirás que es intocable, porque no está ahí…». —J. M. Barrie, «Notas de producción para Peter Pan» (1908)
Alejandro Lapetra (Sevilla, 1987) es escritor, traductor e investigador especializado en la obra literaria de J. M. Barrie. Como analista de los textos originales sobre el niño que no quiso crecer, ha publicado diversos estudios en editoriales académicas de prestigio y actualmente desarrolla un proyecto que lleva por título provisorio «Peter Pan o las tres caras de una moneda. Recomposición hermenéutica de la segunda parte implícita en la historia semicircular del niño eterno».
James Matthew Barrie (Kirriemuir, 1860 – Londres, 1937) fue un prolífico escritor y dramaturgo escocés, hoy recordado, principalmente, por haber legado a la posteridad la sugestiva imagen de Peter Pan.
Patxi Irurzun (Pamplona, 1969) es autor, entre otras obras, de la saga de novelas sobre el Rock Radikal Vasco (Tratado de hortografía, Chucherías Herodes y La mentira es la que manda); los libros de relatos La tristeza de las tiendas de pelucas (finalista del Premio Setenil 2013 al mejor libro de relatos del año y del Premio Euskadi 2014) y Once millones de ejemplares vendidos; las novelas históricas Los dueños del viento, Diez mil heridas y El tren de los locos; el libro de viajes Atrapados en el paraíso, sobr

Antimatrix está construido como una deambulación por un laberinto habitado por un monstruo que nadie ha visto nunca de frente, pero que aterroriza al planeta entero. Solo el pensamiento de algunos aventureros que nos precedieron en este dédalo sirve aquí de brújula, así como diversas investigaciones que por desgracia quedaron sin manual de instrucciones.
[...] En muchos mundos campesinos, era costumbre detener los relojes y cubrir los espejos en una casa en la que alguien acababa de morir... Frente a la economía política de la muerte, que nos confina y nos aísla cada día más, detener los relojes y cubrir los espejos se impone ahora como el saludable gesto a partir del cual se haría posible que nos construyamos mundos habitables.
«La pretensión de Ward es la de acreditar que, en las correrías de los niños en la calle, en su manera de apropiarse de un espacio urbano que al mismo tiempo producían, emergía la evidencia de que eran posibles otras maneras de hacer las cosas juntos, y que esas cosas ya estaban dándose a nuestro alrededor, ante nuestros ojos». —Manuel Delgado
Este libro explora las infinitamente variadas experiencias de los niños a la hora de habitar la ciudad y el proceso por el cual su desbordante capacidad de inventar escenarios urbanos y vivencias en común ha ido siendo aplacada hasta llevar —en palabras de Manuel Delgado— al «acuartelamiento» de la infancia al que hoy asistimos.
Colin Ward (1924-2010) fue un destacado militante anarquista británico, además de un prolífico escritor y editor. Sus trabajos se encuadran en el ámbito de la arquitectura y la educación.
«Simonides es la sonrisa sabia e Irurzun el tesón que huele a rabia y goma quemada. Mezclarlos es combinar lejía con amoniaco, con resultados positivos. En una sociedad normal nos dejaríamos engatusar por ellos en lugar de por el ejercicio físico, el aislamiento social incel o la estafa piramidal de turno. Son coach de la supervivencia y la esperanza en un mundo al que se le deshacen todas las costuras». —Juarma
«¿Ya estás otra vez con tus gansadas, hijo?» —Blanca Ilundain, madre del autor
En un futuro no tan lejano, Pamplona-Volkswagen —nueva denominación de la vieja Iruña— se ha convertido en un enorme parque temático sobre los sanfermines, en el que la mitad de sus habitantes trabajan como extras, representándose a sí mismos, mientras la otra mitad sobrevive a duras penas en los diferentes estratos subterráneos en que se amontona la ciudad (cuanto más distanciados de la superficie, más pobres).
Ernesto Murillo «Simonides» (Murchante, 1952) sacó sus primeras historietas a mediados de los setenta en publicaciones como El Huerto, Star o Euskadi Sioux. Posteriormente, participó en revistas como El Víbora, El Papus, Makoki o TMEO, de la que es uno de sus fundadores.