Daniela Rea Gómez (Irapuato, 1982) es periodista y autora de los libros Nadie les pidió perdón. Historias de impunidad y resistencia (2015) y La Tropa. Por qué mata un soldado (2019). Asimismo, es editora del libro Ya no somos las mismas y aquí sigue la guerra (2020) y directora del documental No sucumbió la eternidad. Ha recibido el Premio Nacional de Periodismo 2018, el Premio Gabo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (colectivo) en los años 2017, 2019 y 2022 y el Premio Alemán de Periodismo 2021, entre otros.
Fragmento del prólogo de Xabi Puerta incluido en el libro:
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Es un libro excepcional de relatos fantásticos que ya figuran en todas las antologías del género. Ha sido editado por varias casas editoriales, pero hasta hoy estaba agotado. En los años 60 surgió, inopinadamente, esta «flor del mal», llena de un humor que adquiere nuevos matices y tonalidades con el tiempo. El lector se lo pasa muy bien en este clima de jocundo terror, entre vampiros, momias y licántropos, y extraños fenómenos que suceden en su vecindad más reconocible y cotidiana.
«A falta de una “poética compartida”, lo que une a los laristas es, para mi gusto, algo mucho más sustancial: el amor por la poesía, la amistad inquebrantable, la pujante alegría juvenil que han sabido transmitir en cada uno de sus proyectos y en todas sus apariciones públicas, y que han convertido a un nutrido grupo de conciudadanos, entre los que es un honor contarse, en apasionados devotos de sus creaciones, de sus actividades y de esa ejemplar pasión por la literatura que los ilumina». —Alfonso Martínez Galilea
Eduard A. Constantin, Manuel Sancha, Anastasiia Pokrovskaia, Iñigo Mesonada, Aleksandra Ziółkowska, Diego Soto, Nahia Font, Coke Martínez y Nicolás S. Sancha, poetas nacidos, la mayoría de ellos, en el siglo XXI —en España, Rumanía, Polonia o Rusia—, se encontraron en Logroño y crearon Lares, fanzine con el que comparten su gozosa afición por la poesía.
Vicent Andrés Estellés es el poeta secreto de la memoria. Tal vez el mejor enviado especial a aquel país de miedo, hambre y luto que fue la posguerra española.


Vicent Andrés Estellés (Burjassot, 1924 - València, 1993) venía de una humilde familia de panaderos, pero él fue un obrero de la palabra. De la palabra viva y amarga, amorosa y alegre. Un periodista con una superdotada capacidad de observación. Un poeta hecho de memoria y anhelos con un interés inusitado por todo lo cotidiano, lo mínimo, lo infraordinario. Amordazado por una dictadura que primero prohibía y luego arrinconaba su lengua de escritura —el valenciano—, Estellés escribió cinco mil páginas de versos recogidos ahora en trece tomos de obra completa.
La muerte en España. La muerte como tema, como idea, como ritual. Un clásico de nuestra literatura.
Tras quedar huérfano de madre, Moisés vive con su padre y su hermana Luzia en Tapera do Paraguaçu, una aldea cuyas tierras son propiedad de la Iglesia, que posee allí un monasterio desde el siglo XVII. Todos los hermanos se han marchado en busca de una vida mejor, pero Luzia se ve obligada a quedarse para cuidar de su padre y del niño.
Elisa tiene quince años y no puede llorar. Elisa tiene una hermana, Inés, tres años mayor, a quien no ha visto desde que tenía doce. Elisa está escribiendo su historia para encontrar una manera de hablar con Inés, de mostrarle quién es, qué ha pasado; pero también para encontrar una manera de contarse a sí misma la historia de su vida.
«Por eso también necesito contar esta historia. Porque Jorge y Ana me enseñaron algo cierto: el amor, si lo hay, es sentir que alguien va a tomarte de la mano y no le va a importar el mundo. El amor también es sentir que alguien va a cuidarte mientras te quedas dormido. Y yo no sé si tengo un lugar, pero si lo tengo, debe estar allá, cerca de ellos.
A veces hay lugares que se sienten propios, como las manos de Ana alrededor de mi cuello si se queda dormida, y ese es el único hogar que hay que cuidar y defender. El único que siempre está verdaderamente en riesgo».