Este libro de Doménico Chiappe —que es una auténtica joya del periodismo— se presenta como una larga crónica que reúne historias de violencia social, sexual, de género, económica... que tienen como denominador común el abuso de poder de quien ostenta una posición dominante, sea individual o institucional. Los testimonios fueron recogidos mediante entrevistas directas entre los años 2018 y 2025.
Doménico Chiappe nació en Lima en 1970, vivió en Venezuela y desde 2002 vive en Madrid. Estudió oceanografía en Isla de Margarita y periodismo en Caracas. Fue editor de libros del sello La Fábrica y colaborador de distintos medios de comunicación. En la actualidad es periodista de la agencia Colpisa, en la que se dedica al periodismo de investigación y a escribir reportajes.
Tenemos el gusto de presentar por vez primera en castellano un libro sobre el protocolo OACEL, que nace vinculado al trabajo de formación en seguridad en el contexto de la extinción de incendios forestales. La autora y los autores, convencidos de la creciente necesidad de disponer de un texto de referencia, aportan un modelo para el aprendizaje de esta herramienta, la más eficiente que existe, empleada actualmente en cualquier dispositivo del mundo mediante el que se combaten incendios.





Pepe Alcañiz, estudiante de Derecho en Zaragoza, decide vender sus libros, abandonar su carrera universitaria y enrolarse en el Ejército español para servir a la patria en la guerra de Cuba. Así comienza la trama de Vocación, publicada por vez primera en 1909, once años después del llamado «desastre del 98». A través de los desengaños de este joven de vocación patriótica y guerrerista, Eduardo Barriobero construye todo un alegato contra el militarismo y el colonialismo.
«Ya que estás ahí, cumple con exactitud tus deberes, que obligan mucho más cuando es la voluntad quien los impone, y contemplando esos espectáculos aterradores, cúrate del atavismo que te llevó a la guerra en estos tiempos en que todos los que algo hemos estudiado tenemos obligación de ponerlo al servicio de la paz; ya en la guerra no se disputan tronos ni se conquistan prosperidades para los pueblos; se les da vida a empresas mercantiles agonizantes, y se edifican pedestales para santones huecos; por eso a la guerra ya no va la patria, va solo la bolsa».
«¿Buscas anheloso el relato de mis hechos de armas? Pues no te esfuerces, amigo mío; en seis meses de campaña no he asistido a uno de esos choques violentos entre dos falanges numerosas y fuertes a los cuales no negarás la poesía de lo sublime. Tampoco he podido contemplar aún torrentes de sangre que me infundieran bríos hablándome de la patria ultrajada y de los compañeros muertos por defenderla; sin embargo, aquí hay peligro de muerte todos los días; aquí se muere con facilidad espantosa. Cuando nos cuentan de mañana, al salir del sitio en que acampamos al anochecer, siempre faltan compañeros: se desviaron un momento del grueso de la fuerza, y en un rincón obscuro fueron asesinados por la espalda. Nosotros no dejamos impunes estos crímenes: pasamos a cuchillo a todos los habitantes del poblado, en la seguridad de que entre ellos ha de perecer el asesino. En la guerra como en la guerra; otro sistema de enjuiciamiento sería necio».
Eduardo Barriobero y Herrán nació en 1875 en el seno de una familia acomodada en la localidad riojana de Torrecilla en Cameros, aunque pasó parte de su infancia en Entrena y luego cursó la enseñanza media en Logroño. Se trasladó a Zaragoza para realizar estudios universitarios. En la capital aragonesa se matriculó en Leyes y Medicina. Pronto sintió admiración por la figura de Pi y Margall y se afilió al Partido Republicano Democrático. Poco después se dirigió a Madrid.