«¿Y si Penélope hubiera abandonado Ítaca? En La casa vacía hay una mujer que espera en una isla, otra en mitad de la travesía y otra que sobrevive en una tierra extraña. Las tres protagonizan una Odisea de nuestro tiempo, una obra escrita con pulso honesto y desnudo». —Alberto Conejero
«Una obra que retrata la problemática de la migración cubana desde una mirada femenina y humana». —María Goiricelaya
«Voces en tránsito tejidas con honestidad y furia». —Lucía Carballal
La casa vacía es una obra que habla del duelo migratorio, que no solo sufren quienes se van, sino también quienes se quedan, especialmente los menores, las hijas e hijos a quienes cuidarán las abuelas.
Dayana Contreras (La Habana, 1977) estudió Arte Dramático en el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba. Formó parte de la Compañía Teatro Buendía, varias veces galardonada con el Premio Nacional de la Crítica. También trabajó en la programación dramática de las emisoras Radio Progreso, Radio Arte y Radio Cadena Habana.
«Once historias que se trenzan, que interactúan y que conforman —a través de sus personajes bellos y heridos— una nueva y más completa historia». —Marcelo Luján
«Estos cuentos descubren inteligentes miradas a la fantasía y el misterio escondidos en la vida cotidiana». —Ángel Basanta
«La mirada de la autora sobre lo fantástico se despliega aquí en un prisma de once facetas de una historia, de muchas historias unidas por la habilidad lingüística y por un poderoso aliento literario». —Espido Freire
«Éramos las desubicadas. Las abandonadas, las despreciadas, las chicas difíciles que nadie quería, las locuelas, las agresivas, las de la autoestima por el suelo… En fin, ovejitas desamparadas que reunían en un redil. Pero ovejitas que al crecer se podían convertir en lobos». Juana Cortés alumbra con este puñado de relatos la vida de un grupo de chicas que viven en «el Campo», el centro de acogida en el que han acabado tras sufrir diversas tragedias familiares.
Juana Cortés Amunarriz (Hondarribia, 1966), licenciada en Filosofía, escribe relato, novela y literatura infantil y juvenil.

«Un libro alucinantemente bueno y necesario. Una de las mejores crónicas que hemos leído». —Llibreria Foster & Wallace
«Un ensayo que me ha ganado desde las primeras sílabas y he acabado engullendo como si fuera un snack esferificado. Casi trescientas páginas que se convierten en un bocado suculento y corrosivo gracias a la enjundia creativa que comparten el autor, Marc Casanova, y su protagonista, Àlex Montiel, cocinero de L’Aram y bajista de HHH». —Andoni Sarriegi, editor del blog Ajonegro y redactor del Grupo Gourmets
«Además del relato de amour fou por la cocina de Àlex Montiel en una Barcelona preturística en la que algunos se atrevieron a creer que estaba todo por hacer y todo era posible, el libro desvela la obsesión de un joven chef con tanto talento como conciencia de clase por no convertir su restaurante en elitista». —Toni Massanés en La Vanguardia
«El libro de Casanovas propone una narrativa diferente a través de la historia de Montiel y, con él, de la alta cocina catalana y española de las últimas décadas». —Iker Morán en la web Hule y mantel
«Una lectura carismática, feroz, directa. Auténtica. Es “hardcore” gastronómico Sin florituras y con mucha esencia». —Natàlia, Abacus Urquinaona
«Un escrito sin filtros del enfant terrible de los fogones que dio la vuelta a la escena gastronómica de Barcelona. Este no es un libro de cocina, ni una biografía edulcorada: es un libro sobre un chef nacido para romper moldes» .—Jordi Tubella en El Nacional
Estamos en la Barcelona preolímpica. Con apenas dieciocho años, Àlex Montiel toma las riendas de L’Aram, el restaurante de su madre. Lo mantendrá abierto durante siete años, y pasará a las páginas de la historia de la cocina de autor como una estrella fugaz: quemará estereotipos, provocará fascinación e incomprensión a partes iguales y acabará desertando de la alta cocina sin dejar rastro.
¿Qué ha sido del joven que fue capaz de dar la vuelta a la escena gastronómica antes de que unos pocos chefs se erigieran en los nuevos gurús?
Marc Casanovas (Barcelona, 1979) es periodista y escritor gastronómico. La pasión por la alimentación le ha llevado a explorarla desde múltiples ángulos: ha escrito e investigado sobre historia de la restauración, el futuro de los pequeños productores, la seguridad y la justicia alimentaria y el camino hacia una alimentación consecuente. Colabora en medios como La Vanguardia, Catalunya Ràdio y las revistas Arrels, Cocina y la guía Repsol. Trabajó en elBullifoundation y en PlayGround Food. Actualmente vive en Barcelona.
Esta caja contiene nueve novelas de Rafael Azcona en siete volúmenes, además de otro volumen, de Bernardo Sánchez, con un magnífico estudio sobre la obra de un narrador imprescindible.
Esta caja reúne la obra literaria mayor de Rafael Azcona: los nueve libros con los que nos regaló una de las cosmovisiones más importantes e influyentes de las últimas décadas. La imagen que de este país nos legó Azcona quizá es más certera y tiene más enjundia que la de la mayoría de libros de historia y sociología.
«Psicogeografía: Estudio de los efectos precisos del medio geográfico, ordenado conscientemente o no, al actuar directamente sobre el comportamiento afectivo de los individuos». —Internacional Situacionista, «Definiciones»
En los años cincuenta del pasado siglo la Internacional Situacionista forjó su concepto de Psicogeografía. Según Guy Debord, uno de sus principales teóricos, esta debía entenderse como el «estudio de los efectos precisos del medio geográfico, ordenado conscientemente o no, al actuar directamente sobre el comportamiento afectivo de los individuos». Se trata por tanto de un método para estudiar las formas en que la ciudad influye en el estado anímico del individuo y viceversa, y que tiene en la deriva una de sus principales herramientas.
[...] Todas las ciudades son geológicas, y no se pueden dar tres pasos sin encontrar fantasmas, armados con todo el prestigio de sus leyendas. Avanzamos sobre un paisaje cerrado cuyos puntos de referencia nos arrastran una y otra vez hacia el pasado. Ciertos ángulos cambiantes, ciertas perspectivas fugitivas nos permiten vislumbrar concepciones originales del espacio, pero esta visión sigue siendo fragmentaria. Hay que buscar en los lugares mágicos de los cuentos folclóricos y en los escritos surrealistas: castillos, muros interminables, pequeños bares olvidados, cuevas de mamut, hielo de los casinos. [...]
[...] Entre los procedimientos situacionistas, la deriva se define como una técnica de paso ininterrumpido a través de ambientes diversos. El concepto de deriva está ligado indisolublemente al reconocimiento de efectos de naturaleza psicogeográfica y a la afirmación de un comportamiento lúdico-constructivo que la opone en todos los aspectos a las nociones clásicas de viaje y de paseo. Una o varias personas que se entregan a la deriva renuncian durante un tiempo más o menos largo a las motivaciones normales para desplazarse o actuar en sus relaciones, trabajos y entretenimientos con el fin de dejarse llevar por las solicitaciones del terreno y por los encuentros que le corresponden. La parte aleatoria es menos determinante de lo que se cree: desde el punto de vista de la deriva, existe en las ciudades un relieve psicogeográfico, con corrientes constantes, puntos fijos y remolinos que hacen difícil el acceso o la salida de ciertas zonas. [...]
«Esther enciende un fuego soberbio usando cáscaras de pipas, historias de pandilla adolescente, historias de pertenencia y huida que se construyen sobre el relato de un país. Cómo resplandece la hoguera. Gusta y duele. Permanecemos sentados alrededor, hipnotizados». —Sabina Urraca
Periferia industrial. Norte de España. Años noventa. Un grupo de amigos y un triángulo amoroso durante el último año antes de la universidad, antes de que todo cambie para siempre.
[...] Imagina una ciudad sin pasado. Una ciudad nueva, recién hecha, haciéndose. Una ciudad que solo piensa en futuro: solo es en futuro. La flecha del tiempo muy recta. La flecha de lo que deseas muy recta hacia el porvenir. [...]
***
Se ha dicho:
«Las pipas son una imagen cotidiana y poderosa: un grupo de colegas las come mientras espera. Pero para llegar hasta allí, hasta la ciudad de los bloques suburbiales, los abuelos dejaron el campo y los padres vivieron en ese espacio de tránsito para que sus hijos tuvieran un futuro distinto. […] Esther L. Calderón explica una España esperanzada desde un presente desencantado». —«Babelia», El País
«Qué maravilla que haya primeras novelas como esta». —Inés Martín Rodrigo
«El debut de Esther L. Calderón es fantástico, un libro muy especial». —Miqui Otero, El Periódico
«Esther L. Calderón acaba de firmar un libro especialísimo, preciso y precioso, titulado Pipas (Pepitas)». —Miqui Otero, El Periódico
«Eso hace Calderón [en Pipas]: sin épica barata ni victimismo llorón. En el punto exacto del ensayo, que nos explica, y la ficción, que nos cuenta; de la memoria, que nos retrata, y la imaginación, que nos proyecta. Indagando en su familia y en el Estado (la traición en temas de vivienda). Mirar de dónde venimos, las neveras de nuestras familias, nuestras bolsas de pipas». —Miqui Otero, El Periódico
«Pipas, en la que [Esther L. Calderón] narra, desde una perspectiva reflexiva, nada complaciente y carente de nostalgia, las vidas de quienes fueron adolescentes en nuestro país en la década de los noventa». —Inés Martín Rodrigo. El Periódico de España
«¡He devorado este libro de Esther L. Calderón! Hace magia con el lenguaje y consigue hacer de la periferia el centro». —Rut Moyano
«Esther L. Calderón retrata la frustración de la primera generación de adolescentes nacidos en democracia. Del pueblo a la fábrica, todavía no a la ciudad, sino al extrarradio. No importaban las horas de trabajo, ni el descoloque o el desarraigo: todo tenía un sentido porque serviría para algo». —Óscar Allende, El Faradio
«Híbrido entre ficción y ensayo, pero, sobre todo, es una declaración de intenciones, la de dar voz a una generación de jóvenes, los primeros nacidos en la democracia, llenos de sueños y expectativas». —Rosa M. Ruiz, El Diario Montañes
«Con la rara, necesaria y tiernísima Pipas (Pepitas), Esther L. Calderón hibrida novela, coletazos autobiográficos y ensayo para bucear en la identidad de una generación entera: la de los nacidos a comienzos de los ochenta, los que se criaron sin internet, los nietos de los abuelos que se deslomaban en la fábrica y en la mina, los desclasados, los que se fueron a Madrid a cazar un sueño. […] Pipas se hace preguntas muy valiosas —no todas con respuesta, pero sí con reflexiones que son joyas para desentrañar nuestra historia—. [...] Pipas es una novela sobre todo lo importante: el arrebato, el impulso, la búsqueda, la pandilla, el verano, la juventud, el amor. Las cosas invisibles que nos hacen ser quien somos. Tres hurras por Esther». —Andrea Núñez-Torrón Stock, Literaturbia.com
«He leído este libro, Pipas, de Esther L. Calderón y me ha explotado la cabeza, porque qué puta pasada de novela. Me ha flipado de principio a fin. Qué forma tan bonita de contarme mi generación con tanta ternura, qué emocionante encontrar sin vergüenza a mi yo provinciano entre sus páginas». —David_hch81
«Si naciste en la España de los ochenta, este libro es para ti y lo vas a devorar. Como la que come pipas, sin poder parar». —Aida Riesgo